jueves, 28 de julio de 2011

¿POR QUÉ ALGUNOS PENSADORES POSITIVOS? OBTIENEN RESULTADOS PODEROSOS… RESUMEN CAPITULO 1 AL 3



1.       Ya lo tengo todo

No hay que pensar que ya se tiene todo en la vida, para poder seguir soñando, planeando, esforzándose, trabajando para mantener las emociones de la misma, a veces  se puede observar en personas que dicen que ya “lo tienen todo” una falta de incentivo, de empuje, de motivación que los llevo a la cima.

El verdadero sabor, la diversión real, la emoción continua, están en el proceso  de alcanzar algo, y no en haberlo alcanzado todo. La felicidad se encuentra más bien en la lucha por la meta que en sentarse a gozar del objetivo ya realizado.

Para poder trazarnos metas es necesario permanecer con la mente alerta y produciendo constantemente notables ideas nuevas, tratando cada  una como una belleza, como mencionaba mi tío “Paco” en sus ya recordados almanaques navideños, “a cada nuevo día, una  idea nueva”.

Nuestro momento supremo no lo hemos alcanzado todavía, el exir de nuestra vida está por venir si siempre nos proponemos ideas brillantes que superen a las anteriores y así sucesivamente, siempre tenemos que retarnos a nosotros mismos a subir cada cierto tiempo un nuevo escalón, dígase a si mismo que las cosas formidables que ha logrado son apenas indicios de lo que es capaz de hacer. Hay que  creer siempre, y no dudar jamás de que el futuro nos espera, entonces se procederá de un nivel de realización a otro, en un patrón de vida de crecimiento y desarrollo continuo.

Es fundamental en nuestro modo de ver la vida que cualquier persona, dentro de la libertad de oportunidades que le brinda la democracia, puede levantarse hasta el nivel de su fe y sus capacidades. Se ha demostrado que la calidad de la fe y el pensamiento de una persona son mucho más importantes que sus habilidades.

Por eso debemos de resaltar que siempre debemos estar fijando nuevas metas para ir pasando a niveles cada vez más altos de realización como lo hicieren los grandes hombres que mejoran constantemente la economía nacional.

Partiendo del error de suponer que ya el éxito está asegurado, ¿cuál es el principio mejor para la fijación de metas y su realización? Para empezar, veamos algunas reglas que nos muestra el autor que sé suponen son eficaces:

1.       Piense a dónde quiere llegar en la vida.
2.       Llegue a una decisión firme en cuanto a su objetivo básico.
3.       Formule y escriba su meta en una exposición clara y precisa, eliminando toda ambigüedad de pensamiento.
4.       Estudie y aprenda todo lo que pueda acerca de su meta y de cómo llegar a ella.
5.       Fije un tiempo para alcanzar la meta.
6.       Rece por su decisión para asegurarse de que sea buena. Si no es buena es mala, y nada malo resulta bueno.
7.       Dedíquele a su meta su esfuerzo total y sostenido, sin darse nunca por vencido.
8.       Aplique el pensamiento positivo.
9.       Nunca suponga que ya lo tiene todo. Una meta alcanzada lleva a otra, y así sucesivamente.

Es importante ponerle mucho  énfasis al hecho de saber con claridad a dónde quiere uno dirigirse y la necesidad de fijarse un tiempo prudente para alcanzar los objetivos, pero para  ello debemos de organizarnos y enfocarnos..

Una frase que se podría aplicar al empezar el día es la siguiente: “todo lo puedo en Cristo, que me fortalece” (Fil. 4:13), o “Si tuviéramos fe como un grano de mostaza… nada os sería imposible (S. Mateo 17:20).

Una combinación  de fijación de metas, pensamiento positivo, visualización y fe conduce a un  resultado feliz en la mayoría de los problemas con que todos tenemos que habérnoslas.

Recapacitando podemos llegar a la conclusión que con la ayuda de Dios, yo soy más grande que cualquier cosas  que me pudiera suceder, y niego el poder de la adversidad en mi persona.

Así pues tenemos en resumen, fijarse una meta y aplicar los principios positivos, entonces llegará el día en que pueda decir agradecido “ya he triunfado” y después podrá pasar a otra meta e iniciar un nuevo ciclo de realización.


2.    El poder de la fe logra resultados poderosos

¿Habrá alguien que se tatué en la espalda nací para perder?, en cambio “nací para ganar” es más probable que alguien lo haga.

Hay que decirse así mismo de una manera bien clara: Nací para ganar. Y para ello, tiene que ser creyente, porque los ganadores siempre son creyentes, recordemos que el que es creyente tiene fe en Dios, en la vida, en el futuro, en su cónyuge, en sus hijos, en su trabajo, en su patrio, y finalmente en sí mismo.

“Yo creo en mí mismo, porque Dios me hizo y él no hace basura”.

La fe al comienzo de una empresa dudosa es lo único que puede garantizar el éxito  de cualquier actividad.

Otro nombre de la fe es el pensamiento positivo.

El que tiene fe nunca va de rodillas por la vida gimiendo y lamentándose de que la carga es demasiado pesada, y de que se le trata con injusticia.

“Como hijo de Dios, yo soy superior a cuanto me pueda ocurrir”.

“Nosotros fuimos creados para ser ganadores”.

“Lo que es mío llegará”, “El Señor siempre proveerá” pero es necesario tener fe, una fe fuerte que no se pueda doblegar.

Podemos ver varios ejemplos que nos da el libre donde la pobreza ha sido fuente de inspiración para algunas de las más grandes personalidades, pues les ha infundido la resolución de levantarse a sí mismas y a sus familias a más altos niveles de bienestar económico. Una fe poderosa, derivada muchas veces de la enseñanza religiosa, les hizo creer que eran capaces de lograrlo como por ejemplo personajes que han sido capaces de salir adelante en medio de una depresión económica o triunfar sobre el desempleo.

El poder de la fe es lo que realmente importa, esta  cualidad unido con la ayuda del Gran Poder, se puede vencer cualquier dificultad.
Este paso es decisivo en nuestra vida, para ello debemos conocernos primero, efectuar un cambio mental, de no creyente a creyente, siempre teniendo una actitud amigable para con los demás, creer en el producto y creer en uno mismo.

Uno nunca esta solo, el factor de la fe es una fuerza sorprendente, de un poder casi increíble, uno se puede sobreponer a cualquier dificultad, en virtud del gran poder de la fe, y salir victorioso sobre los obstáculos que nos asedian. Creer en esto es la verdad nos dice el autor, la gran verdad maravillosa e innegable.

Los problemas tenemos que dejarlos pasar como agua bajo el puente.

Una de las grandes  frases que me deja este capítulo, es una llena de esperanza que dice lo siguiente: “Todos podemos cambiar”, solo que yo le agraria “para bien”.

“Cuando una persona, hombre o mujer, es franca conmigo misma, reconoce honradamente la necesidad de cambiar, luego se propone cambiar y tiene fe, el cambio ocurrirá. Si se apoya en Dios cambiará de verdad.

Corintios 5:17 “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.


3.    El éxito en el manejo de los problemas.

El pensador positivo es un realizador que obtiene resultados poderosos por varias  razones. No teme ni se desconcierta por el fenómeno conocido como un problema. El pensador positivo sabe que los buenos resultados tienen sus  raíces en el fértil terreno de los problemas difíciles.

Cuando Dios le quiere dar a uno un gran valor, procede una manera sutil, ingeniosa se podría decir. A menudo entierra un gran valor en el corazón un problema grande y difícil. Un problema es síntoma de vida.

El pensador positivo está vivo: vivo mental y espiritualmente y sabe que, con la ayuda de Dios, posee la capacidad de enfrentarse con cualquier problema; a estos los ataca de manera inteligente, y por consiguiente obtiene resultados positivos.

Habrá que tener una actitud  mental fuerte y clara, para cuando se presente un problema súbitamente, se le hará frente sin temor, sabiendo confiadamente  que posee la capacidad de manejarlo  con éxito.

El pensador positivo está vivo, tiene la cualidad de salud mental que le permite sacar resultados positivos hasta de los más difíciles problemas.

Otro problema personal que observamos con frecuencia es el miedo. Se puede describir como la preocupación llevada al extremo. Y además, existe también la ansiedad. ¿Qué es la ansiedad? Un obscuro, irracional, conflictivo y aterrador sentimiento de que algo terrible puede ocurrir.

Cuando un individuo desarrolla una fe vigorosa, y cuando las dudas y las actitudes de incapacidad se minimizan o se eliminan, ese individuo ya no tiene ningún problema serio, porque se sobrepone a ellos, los resuelve, o ha aprendido a vivir filosóficamente con ellos, por lo que los problemas más bien contribuyen al adelantamiento de sus carrera y son productores de supertécnicas.

Otro situación que se da mucho es poseer un complejo de inferioridad, pensar que todo mundo está pendiente de uno, creer que se es el centro de atención, por lo que resulta clave borrar esa actitud de inferioridad, nos dice el autor “rebote con la flexibilidad que Dios le dio”.

“Pídale a Dios que lo reforme, y él lo reformará si se lo pide”.

Desarrollar aquella confianza normal en uno mismo es lo que llama Peale “pensamiento positivo”. La perseverancia para continuar en la lucha con un problema arduo es de la mayor importancia.

Entre los consejos que se nos presentan en este capítulo tenemos unos sencillos pero  muy prácticos:

“No se empeñe en  instruir causa contra sí mismo”, “La única dirección en que uno puede moverse desde el fondo es hacia arriba”. Todo problema tiene su punto blando. Cuando uno lo encuentra, el problema se puede  abrir y se le puede dar una  solución adecuada.  Aplicar la fe positiva, creer y pedir la ayuda de Dios se hace necesario”.

Tal como lo dice el título de este hermoso libro: “los pensadores positivos obtienen resultados poderosos” y es una  verdad  absoluta tanto como que “Dios existe”.

“En medio del ciclón que rasga el cielo hay un punto central de calma”.

Ahora tenemos una receta de afirmaciones diarias que nos ayudarán mucho en nuestro camino:

a)      La paz de Dios que sobrepasa toda comprensión está ahora en mi mente y en mi cuerpo.
b)      No estoy solo. El Señor me acompaña, y todo el día estará cerca de mí.
c)       Dios me ayudará en todas las decisiones, y como en Él no hay error, todo lo erróneo se apartará  de mi mente.
d)      Creo que Dios me guía. Recibo esa guía y actuaré de acuerdo con ella sin vacilaciones.

“Por la noche al acostarse habrá que agradecerle a nuestro Dios por su compañía durante nuestro día de esa manera podremos dormir en paz sabiendo que sus decisiones han sido correctas”.
Dios nos ama y sabe que podemos manejar un problema porque tiene una fe firme y robusta.

Otro gran lema que encontramos en este libro “Levántate siempre ganador” siguiendo este lema convertiremos los problemas en buenos  resultados.

Ya por último pero de igual manera importante tenemos que saber que hay una ley de atracción según la cual las cosas igual se buscan y nada la resume tan bien como el viejo dicho de que “Dios los cría y ellos se juntan”. Los pensamientos de la misma clase tienen una recíproca afinidad. Mandemos pensamientos positivos y obtendremos pensamientos positivos. Ésta es una ley inmutable de la mente, de causa y efecto.

Solo así nuestro presente y futuro será maravillos.





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